Días atrás pasé una jornada lindísima en la Feria del Libro de Bahía Blanca, organizada por la Asociación de Padres del Colegio Victoria Ocampo, que ya va por su decimoquinta edición, este año bajo el slogan “Los grandes también fueron chicos”. Impresiona ver a este grupo de mujeres que desde hace años le vienen poniendo ganas y pasión para hacer posible este evento, coordinando las visitas de artistas y autores, buscando auspiciantes, salas, hoteles, restaurantes, manejando las agendas de vuelos y micros y ¡puf, puf! Me cansé. Y todo sin perder la sonrisa y el buen trato.
Además de compartir dos presentaciones con gran cantidad de chicos de distintas escuelas en los auditorios de la Biblioteca Rivadavia y de la Universidad Nacional del Sur, que nada tienen que envidiarles a teatros comerciales, tuvo el gustazo de estar con el capo de Eduardo Maicas, reconocido y admirado dibujante humorista y gran tipo, Claudio Spósito, que además de ilustrar hace verdaderas artesanías con plastilina que seguramente has visto fotografiadas en cantidad de publicaciones, y Juan del Río, un verdadero escultor del papel. Al día siguiente, cuando yo me iba, llegaba Ricardo Mariño, a quien lamentablemente no pude conocer personalmente porque como escritor es uno de mis ídolos.
Sólo me queda agradecer de corazón por este momento a mis amigas de la Asociación, pedirles que no abandonen nunca este esfuerzo tan necesario para el presente y futuro de los chicos, y desearles que llueva mucho en la zona porque la sequía viene castigando duro allá y las reservas de agua, de seguir sin llover, llegan sólo hasta abril.
Ya están los Campeones Morales que respondieron correctamente al desafío de pensamiento lateral planteado en el último Recreo. Se trata de la Abuela María, Fernando Waldoke, María Claudia Ruani, Nuri, Clarita, Melina, Marta Echeverría, Alicia Cintolo, Paula Saad y Noemí Mauro. Al ver la cantidad de ganadores me pregunto si los lectores de este espacio son muy inteligentes o el tema propuesto era demasiado fácil. De todas maneras, ¡felicitaciones para todos!
Y aquí les dejo uno nuevo para que los que acertaron demuestren que no fue casualidad y para que los que no lo hicieron tengan otra oportunidad:
Hay que descubrir cuál es la palabra de ocho letras que se explica a continuación: 1) La letra T está a continuación de la S. 2) La letra M es vecina de la O. 3) Una de las ocho letras es la A. 4) La letra R está entre la O y la B. 5) La letra I está entre la S y la M.
Envíen la respuesta a autor@fernandodevedia.com así el resto no se copia.
¡Suerte!
En su revista de este último domingo, El País publica una interesante entrevista a John Boyne, autor del libro “El niño con el pijama de rayas“, que trata sobre el Holocausto y fue pensada inicialmente para un público entre infantil y juvenil pero terminó atrapando a lectores de todas las edades en casi 40 idiomas y con cinco millones de copias vendidas.
Si escribiste un libro pero, a pesar de tu esfuerzo, todavía no conseguiste publicarlo y la frustración te está ganando, quiero compartir con vos algunas respuestas de Boyne quien, aún con varios libros publicados, seguramente hará que te identifiques y sientas que no todo está perdido. Mirá:
“No tuve suerte. Me costó mucho llegar hasta aquí. Antes de El niño con el pijama de rayas había escrito cuatro novelas que no vendieron suficiente y no habrían podido sostener una carrera. La vida que llevo hoy no tiene nada que ver con mis primeros años, muy difíciles, muy estresantes, siempre arruinado, convencido de que mi escritura no interesaba a nadie.”
“Lo sentía profundamente, creía que estaba fracasando realmente. No tenía ninguna fortuna, trabajaba todos los días, a lo bestia, en la librería y en mis obras. Pero decidí dejar mi puesto de vendedor porque no me permitía afrontar a tope la literatura.”
“Mi éxito se lo debo a haberme negado a aceptar lo que las editoriales me tenían reservado. Un “no” que se iba a producir en cualquier momento. La clave fue demostrarles a las claras que no estaba acabado. Es lo mejor que he hecho en mi vida.”
“La enseñanza fue definitiva. Si tienes una historia en la cabeza, déjalo todo y escríbela. El que resiste gana.”
¡Gracias, John! Por el ánimo y por dejarnos saber que a todos nos pasa más o menos lo mismo.
Si estás en un día medio triste, gris y lluvioso, ahora tenés la posibilidad de llevar tu propio arco iris a todas partes. Masashi Kawamura, director de arte japonés, creó un libro que en cada página tiene impreso el espectro de colores sobre fondo negro.
Al pasar las hojas a toda velocidad, se crea la ilusión de un arco iris suspendido sobre el libro.
El escritor Jonathan Bertola, de 10 años, nos sorprende con una historia de espíritus y piratas colmada de acción y suspenso. No apta para impresionables:
El misterio del barco Por Jonathan Bertola
Había una vez un submarino recién sumergido al mar. Fuimos en él en busca de un barco hundido hace más de mil años, recorrimos todo el mar Argentino y ahí estaba, era viejo, casi destruido, ¡pero gigante! Y parecía pirata. Por eso decidimos dejarlo. Cuando volvimos y le dijimos a mi jefe que lo habíamos dejado porque era pirata, nos obligó a volver y traerlo para el museo. Cuando volvimos al mismo no estaba. Fuimos y vinimos tres veces por distintos caminos y nada, ni rastro. Hasta que decidimos cruzar el límite argentino, recorrimos cien metros y, en una esquina, casi tapado por la arena, estaba pero… ¿cómo había llegado ahí? Los barcos no vuelan. Igualmente lo atamos con muchas sogas y lo llevamos, pero en la mitad del camino el barco empezó a temblar, yo aceleré el submarino al límite para llegar con mi jefe, tenía tanto miedo, pero seguí. Llegamos, subimos al barco y mi jefe nos felicitó; lo pusieron en exposición en una pecera gigante con mucha agua para que no se deteriore.
Al otro día llamaron al museo para mostrarle el barco, cuando llegaron los directivos no había nada, todos se sorprendieron y se asustaron, todos menos el jefe. Nos mandó nuevamente al submarino a buscarlo, volvimos al último lugar en el que lo habíamos visto pero no estaba. Fuimos un poco más lejos y lo vimos, pero algo se movía… ¡Pirata muertos! No. ¡Piratas fantasmas! Subieron al submarino y empezaron a romper todo, a los demás los mataron, por suerte yo me hice el muerto y se fueron, necesitaba llegar a la superficie para tomar aire pero tenía que agarrar el equipo de oxígeno que estaba en la otra punta del submarino, tenía terror, creo que el cuarto con los trajes era lo único que no había quedado destruido. Así que fui como pude y lo llegué a agarrar. Aunque a la superficie llegué prácticamente sin aire, si capturaba a los piratas sería un héroe, y rico, así que me metí en el agua, agarré un fierro del submarino y fui en busca de ellos. Los encontré en su barco navegando, me agarré de la parte de abajo del barco y esperé hasta que no me vieran, y cuando el capitán feo, con la cabeza colgando y sin brazos apareció, yo lo ataqué con el fierro pero lo traspasé, así que llamé a mi jefe con el micrófono del traje y le avisé, vinieron enseguida y los grabaron y nos fuimos rápido. Me hice rico. Unos días después hicimos un proyector y los matamos, y ahora yo vivo en una mansión, tengo auto y soy capitán de un submarino. J.B.
¡Sí! Acaba de salir mi nuevo libro “El espantoso diario de Morton Fosa” y con él he logrado llegar a los 20 libros publicados, vivitos y coleando. Y en verdad es como cumplir años, porque cada nuevo libro es para mí motivo de celebración y agradecimiento.
La notable aceptación que tuvo por parte de los chicos “Las espantosas historias de Morton Fosa“, varias veces re-editado, me permitió ahora lanzar el diario íntimo de esta horrible criatura de ultratumba. Una obra en la que Morton nos cuenta sus más tétricos secretos e historias del cementerio, chismes macabros, consejos para almas en pena y hasta poesías y adivinanzas que pondrán los pelos de punta al más valiente de los fantasmas. Y como si fuera poco, incluye una edición especial de la Gaceta del Cementerio, el único periódico que no da miedo. Todo en una impecable edición a color, con las artísticas ilustraciones de mi amiga Mónica Pironio.
Una muestra de humor negro que espero te divierta y te de un espantoso placer leer. ¡Hasta el próximo libro!