Noviembre 2008


Eventos30 Nov 2008 07:06 pm

Tiempo atrás recibí un mensaje de la bibliotecaria María Inés Gomez, invitándome a visitar la biblioteca popular del barrio Ramón Carrillo. Tan emotivas me resultaron sus palabras sobre el trabajo que allí realizaban, la realidad de los chicos y del barrio, que no sólo las publiqué en este espacio sino que, al mismo tiempo, quedé muy entusiasmado con la idea.

Pero te confieso que, tan grande como mi entusiasmo, también era la dimensión de mi temor. Especialmente después de informarme sobre la situación de este barrio que, hasta ese momento, yo desconocía. Así supe que se encontraba ubicado en la Capital Federal, en Castañares y Mariano Acosta, y que había sido construido años atrás para ubicar a las personas desalojadas de lo que se conocío como el Albergue Warnes.

Sólo se construyeron 700 casas, y las obras del barrio nunca fueron terminadas. El sistema cloacal está incompleto y, según los vecinos del lugar, las tierras donde fue ubicado el barrio estaban contaminadas y los chicos contrajeron enfermedades infecciosas en la piel. Aún hoy está decretada en la zona la emergencia ambiental y de infraestructura”, decía Clarín.com en su edición de diciembre del año pasado.

Para un típico bicho de ciudad como soy, acostumbrado a recorrer siempre las mismas zonas dentro de una confortable burbuja, esta descripción me sonaba equivalente a un largo viaje a un planeta desconocido habitado por seres contagiosos. Por fortuna, el mensaje de María Inés, que te recomiendo que leas (ver “Princesitas del Barrial” en el buscador), fue tan movilizante que pudo más que todos mis miedos.

El jueves 27 me encontré caminando con ella por las calles mitad tierra, mitad mal pavimentadas de Ramón Carrillo, donde las casas originales (porque mucho se ha seguido construyendo y ampliando de manera precaria) me resultaron agobiantes por su pequeño tamaño en esa mañana calurosa, y la única actividad posible para sobrevivir parece ser la de cartonero. Pero también descubrí un lugar en el que, a diferencia del resto de nuestra ciudad, los chicos con sus juegos son los dueños de las calles, y los grandes le dan para adelante en circunstancias en las que todo invita a tirar la toalla. Te parecerá extraño, y quizás el sol, que estaba tan lindo, ayudó un poco a gestar en mí esta sensación, pero a cada paso, lejos de tristeza o desesperación, recibí un mensaje de esperanza.

Y si este pensamiento podía confundirse con una típica mirada romántica de alguien nada acostumbrado a andar por “zonas marginales” de la ciudad, al llegar a la biblioteca despejé definitivamente mis dudas. Las ganas de los chicos que nos esperaban, seguramente muchos cargando historias terribles, la pasión de María Inés, Nora y Luis, a cargo del funcionamiento de la Biblio, la alegría de los chicos del grupo de Roberto Sotelo (uno de los responsables de la imprescindible Imaginaria) y Angeles, que vinieron de visita desde el Bajo Flores y Soldati (en donde realizan un trabajo similar al de Carrillo), me hablaron de poder a pesar de todo, de futuro, de que vale la pena intentarlo.

Charlamos, leímos, jugamos, hicimos magia, y lo mejor de la mañana fue el buenísimo cuento de terror, escrito y dibujado por ellos, narrado por María Inés con la ayuda de unos cuantos y la luz de una vela. Finalmente, un grupo de chicos, con seguridad más leídos que muchos respetables señores de saco y corbata, me dieron con su cariño y sus miradas, que hablaban mucho más que sus palabras, una lección que no voy a olvidar: “cortala con los prejuicios”.

Me fui agradecido por haber tenido la oportunidad de vivir esta experiencia, con ganas de repetirla, y la confirmación de que si queremos cambiar el mundo y hacerlo un mejor lugar para vivir, no hace falta pensar en grandes gestas, sino empezar a hacerlo con las pequeñas cosas que nos rodean.

Enviar este artículo por e-mail Enviar este artículo por e-mail

Eventos29 Nov 2008 06:25 pm

Ya tenemos al nuevo Campeón Moral de nuestro último Recreo, no sólo por lo acertado de su respuesta, sino también por la rapidez con la que contestó al reto. Felicitaciones entonces a ¡Ricardo! El ejercicio de Pensamiento Lateral decía:

Matías notó que faltaban cincuenta metros para la línea de llegada y decidió correr con todas sus fuerzas. Tan rápido corrió que dejó atrás a los demás y ganó la carrera con mucha ventaja, ante el festejo del público. El primer premio era de diez mil dólares y una medalla de oro, pero Matías no recibió ni una cosa ni la otra, a pesar de haber pasado sin problemas el control antidoping y de no haber sido descalificado.

¿Por qué no le dieron los premios a Matías?

Y Ricardo respondió de inmediato que no se los dieron porque Matías es un caballo y los premios los recibió su jockey. ¡Grande Ricardo!

Veamos ahora un nuevo ejercicio:

La esposa del señor Smith sufre un problema orgánico que le impide tener hijos, y su suegra es ciega. Una noche que estaban los tres charlando animadamente en el living de la casa, un genio todopoderoso hace su inesperada aparición y, mirando fijamente al señor Smith, le dice que por haber sido tan buena persona le concederá un deseo, pero sólo uno. Sorprendido, Smith consulta con su esposa: “Dile que que me haga fertil”, le dice ella. Pero al mismo tiempo su suegra le ruega: “Dile que quiero ver”. Finalmente, el señor Smith le pide su deseo al genio y, a pesar de tener una sola oportunidad, logra complacer a las dos.

¿Qué fue lo que le pidió el señor Smith al genio?

Exprimí tu creatividad, enviame tu respuesta a autor@fernandodevedia.com y convertite vos también en el nuevo Campeón Moral del Pensamiento Lateral.

¡Suerte!

Enviar este artículo por e-mail Enviar este artículo por e-mail

Eventos28 Nov 2008 11:25 am

El avance de las nuevas tecnologías ha permitido terminar con la imagen romántica del escritor encerrado en un cuarto alejado del mundo exterior, sumergido en una profunda soledad creativa. Al menos eso es lo que han intentado diversas experiencias realizadas en el pasado, en una búsqueda por determinar si una ficción puede ser creada de manera colectiva.

Durante el verano del 2005, el escritor Federico Andahazi y los lectores del diario Clarín, se embarcaron en nuestro país en la escritura conjunta del folletín Mapas del fin del mundo. El autor escribió el comienzo de un texto, luego los lectores podían completar la trama a través de la creación de personajes o nuevas historias relacionadas que enviaban por e-mail. Andahazi fue construyendo el relato con los diversos aportes y opiniones.

En el año 2006, alumnos de la Universidad de Deusto, España, organizaron una experiencia similar a través de la web y con participación abierta, sobre textos iniciados por Juan José Millás (en castellano), Jon Arretxe (en euskara), y Laura Espido Freira (en inglés).

En el 2007, la editorial inglesa Penguin Books lanzó un proyecto de escritura colaborativa al que denominó A Million Penguins (Un millón de Pingüinos).

La Wiki-novela, denominada así por seguir el modelo de Wikipedia, la enciclopedia virtual que se nutre de los aportes de sus lectores, permitía que los escritores colectivos pudieran añadir hasta 250 palabras cada vez que entraban a la novela, y un equipo de editores de Penguin y de la Universidad de De Montfort se encargaban de moderar la página. Más de 1500 individuos contribuyeron a su creación, en lo que el presidente de Penguin definió como “no la más leída, pero posiblemente la novela más escrita de la historia”.

Si bien estos ejercicios tuvieron resultados dispares, y no siempre buenos, sin dudas han abierto un camino a la experimentación que permite plantearse si no estará tomando forma el género del futuro.

Al mismo tiempo me pregunto si estos desarrollos no son interesantes para ponerlos en práctica en las aulas.

Vos dirás.

Enviar este artículo por e-mail Enviar este artículo por e-mail

Eventos28 Nov 2008 10:21 am

Los libros despiertan la imaginación.

Eso es lo que le sucede a la fotógrafa norteamericana Cara Barer cada vez que compra un libro viejo fuera de uso y decide experimentar con él. Con la idea de hacer difusa la línea que divide a los objetos, la escultura y la fotografía, Cara modela sus páginas hasta lograr increíbles formas que invitan a viajar con la mente y el espíritu.

Snow.

Snow.

butterfly.

butterfly.

Torso.

Torso.

Si querés ver más, entrá a www.carabarer.com y disfrutalo.

Enviar este artículo por e-mail Enviar este artículo por e-mail

Eventos27 Nov 2008 06:39 pm

Hasta el pájaro carpintero debe su éxito al hecho de haber utilizado la cabeza.
Anónimo.

Enviar este artículo por e-mail Enviar este artículo por e-mail

Escribí vos25 Nov 2008 06:03 pm

Un hermoso cuento de María Micaela Novak, una escritora de 11 años con mucho futuro:

Habia una vez un hermoso lugar, muy lejano, llamado Naldonecia. Todos querían vivir allí porque siempre reinaba la alegría, la cordialidad, la amistad y sobre todo esta estación tan linda como la primavera. Su rey Enrique, siempre procuraba que esto no cambiara.

Pero el rey Jaime, de un país vecino, deseaba que pasara lo mismo en el suyo y no lo lograba, ya que su propio descontento y tristeza, no permitía que su reino fuera feliz. Jaime, celoso del rey Enrique, llamó a su hechicero más poderoso y le dijo:

-¡Gran hechicero! ¡Quiero que Naldonecia sea tan triste como es mí reino!-
- Mi Señor: sus deseos son órdenes.

Al día siguiente todo Naldonecia había perdido su color y alegría. Esa misma mañana, al levantarse Enrique, abrió su ventana y, con asombro, vio que su reino ya no tenía color ni alegría. Entonces pensó cómo podria cambiar esto: puso un circo en la plaza principal, pintó la ciudad de colores vistosos, pero nada sirvió. Una anciana que lo vio triste en su ventana le dijo:

- Mi Señor, la cura de este mal, sin duda, se la puede dar el gran maestro Kizken.
El rey le contestó:
- ¿Cómo puedo encontrarlo? ¡Dime por favor!
- Vive en el valle “Arco Iris”, en una cabaña, pasando el bosque de “Las Luciernagas”.
- ¡Soldados! ¡No hay tiempo que perder! ¡Ensillen mi caballo! ¡Debemos encontrar al gran maestro!

Al encontrarlo le contaron su situación a Kizken. Este entendió e hizo un preparado mágico, que llevaba: plumas de avestruz, baba de caracol y una esencia que se encontraba en una flor que sólo crecía en el valle. Caminaron hasta llegar al valle, tomaron la esencia y al regresar con esta, al rey Enrique se le ocurrió para que el hechizo se rompiera, volcar el preparado en el río, así, todos lo tomarían.

Desde ese día la alegría y la primavera volvió a reinar en Naldonecia. Y para que Jaime no tuviera más celos compartió el preparado mágico y su país se vistió también de primavera.

FIN
Maria Micaela Novak / 2008

¡Felicitaciones, Micaela! Y no dejes de escribir.

Enviar este artículo por e-mail Enviar este artículo por e-mail

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...