Por Guadalupe Alonso
10 años
Un día a la mañana en la sabana, la hiena llamada Macarena (que nunca ayuda a los otros animales) se levantó como lo hace habitualmente. Tomó el desayuno, se lavó los dientes y fue a buscar el diario afuera. Cuando fue para afuera, pasaba por ahí el Sr.Tigre y Macarena lo saludó, pero no como siempre. En vez de decirle: - Hola, ¿cómo te va?, le dijo:- Hola, hic, ¿cómo te, hic, va?
A Macarena le había agarrado hipo, era un hipo corto, pero muy molesto.
Macarena fue a pedirle ayuda a Don León. Cuando llegó a su casa, tocó la puerta. Don León abrió y bien rápido y Macarena le preguntó:
- Hola, hic, Don León. Como ya te debés, hic, haber dado cuenta, tengo hipo. ¿Sabés cómo, hic, me lo puedo sacar?
Don León le contestó:
-¡Que bueno que lo mencionás! Sí, sé cómo te lo puedo sacar, pero vos nunca ayudás a los animales de la sabana, así que yo tengo el mismo derecho que vos, en fin, no te voy a ayudar.
- Nombra por lo menos 10 veces que yo no haya ayudado a los animales.
Don León contestó 10 y más veces, en que Macarena no había ayudado a los animales. Macarena con la cara baja se fue a buscar a Don Chita y le pasó lo mismo que con Don León, y así con un montón de animales.
Ya eran las 19:00 hs. y Macarena seguía con hipo. Ella se fue hasta su casa, pensó que lo mejor sería irse a dormir y al día siguiente seguir preguntando a los otros animales.
Al otro día se levantó, tomó el desayuno, se cambió y todo esto sin ningún “hic”.
Así la hiena empezó a ayudar a todos los animales.
FIN
Gracias por tu creatividad, ¡hic!, Guadalupe. Y no dejes de escribir que tenés mucho futuro.
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