Junio 2008


Mis Libros30 Jun 2008 05:32 pm

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Después de las asquerosidades de los dos ultimos libros de “Supersucio”, regresa la ternura y la emoción (aunque “Super” también es re-tierno). Todavía no puedo contarte nada, sólo que para principios de agosto estoy lanzando un nuevo libro. ¡Ojalá que te guste!

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Eventos30 Jun 2008 05:18 pm

Por Silvia Finder Gam

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De los chicos se aprende.

El viernes último estuve en una escuela para narrar a los chicos del jardín, en el marco de una feria del libro organizada por “La regadera literaria”.

Mientras esperaba que se hiciera la hora de comenzar mi tarea, Sara, una de las coordinadoras de la feria, les propuso a los alumnos de 7º un desafío: que tomen un libro que nunca antes se hubieran atrevido a tomar, y que se den el tiempo de explorarlo en el breve tiempo que tenían.

La mayoría tomó libros de chistes, otro, sólo uno, un libro de historietas y varios novelas y teatro.

Antes de que el timbre señalara la finalización de la hora y la entrada de los más pequeñitos al ámbito de la exposición, hubo una devolución interesantísima.

Sara les preguntó a cada uno lo que había elegido y por qué lo había hecho. Uno de los chicos levantó la mano y contestó que había tomado el libro de chistes porque era entretenido y no le gustaba leer cosas largas. Otro, dijo que le parecía que en ese breve tiempo que tenían no iba a poder leer nada completo entonces prefirió la brevedad de lo humorístico antes que quedarse con las ganas de conocer el final.

Por supuesto Sara les comentó que también existen libros con cuentos breves, algunos de sólo un renglón. Algunos se asombraron, otros no tanto.

Yo acoté que si les atraía el humor, algunos autores como Pescetti tenían cuentos breves muy graciosos.

De pronto una alumna (y lo digo de esa forma porque contestó como si estuviera dando lección) quiso hacer un comentario sobre una novela que había tomado en sus manos en ese momento y se puso a leer parte de lo que estaba escrito (como para quedar bien con la profesora que acompañaba, dado que había estado hablando todo el tiempo durante la actividad y hasta ese momento no había tomado libro alguno.) Sara le preguntó por qué lo había elegido y no supo contestar, sólo atinó a decir que le gustó la tapa.

Otra chica que había tomado “Romeo y Julieta” dijo que había leído la primera escena, pero que no había entendido nada.

Entonces, a instancias de la coordinadora, expliqué que para entender un texto teatral lo primero que había que hacer era mirar las primeras páginas. Allí se especifica quiénes son los personajes, y su característica o su parentesco resulta más fácil entender.

Resultaba muy obvio quiénes eran lectores, porque cuando contaban lo poco que habían leído lo hacían con pasión.

Lo interesante fue que al no ser una actividad escolar, todos participaron con muchas ganas y se acercaban a preguntar qué libros podían leer.

Por eso, sigo insistiendo: acompañemos a nuestros hijos en su historia lectora sin abandonar la nuestra.

O sea : no dejemos de leer, y entre colorín y colorado, muchas historias habremos comenzado, o entre colorado y colorín la lectura no tendrá fin.
SFG

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Eventos30 Jun 2008 04:12 pm

Por problemas técnicos ajenos en absoluto a mi entendimiento al respecto, este blog desapareció abruptamente del ciberespacio por 72 horas, sin previo aviso. Si bien es el primer inconveniente de esta naturaleza que sucede desde el lanzamiento, no pude evitar sentirme como el dueño de un perrito recién perdido en la calle, golpeando las puertas de los vecinos o pegando carteles de “buscado” en los postes de luz. O como el pobre tipo que, luego de hacer una hora de cola a la espera de ser atendido, al llegar al ansiado mostrador la chica de turno, con rostro impasible, le espeta la famosa frase “se cayó el sistema”.

En definitiva, ante este demostración de fragilidad tecnológica, sólo puedo pedir disculpas por la ausencia, y decirte que te extrañé mucho.

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Escribí vos26 Jun 2008 08:07 pm

Giulietta Anael, una escritora de siete años que vive en la zona oeste del Gran Buenos Aires, además de tener unos ojos muy dulces, posee una mirada especial sobre la vida. Así lo demuestra en este texto, que dejará pensando a más de uno:

Nada

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Todo empezó cuando nada, y mi mamá me dijo nada.

Y yo estaba haciendo nada, y comíamos nada.

Con mis hermanos jugábamos nada, nos metíamos a la pileta a nada. Nosotros éramos una familia muy extraña.

Nos pasábamos haciendo nada. Ibamos al colegio a nada, estudiábamos nada,

Cantábamos nada, hablábamos nada.

Nos sacábamos fotos nada, y mi mamá sabés cuánto trabajaba: nada.

Teníamos mascotas nada, y hacer nada a nosotros nos parece divertido.

¿Por qué no lo intentan? Hacer nada para nosotros es como un juego.

Giulietta Anael
7 años

¡Gracias, Giuli! Te quiero mucho.
Y un beso a tu mamá Lucrecia, por iluminarte.

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Mis Libros25 Jun 2008 10:19 pm

¿Sabés cómo fue que se me ocurrió escribir el libro “El mago Bambini, la bruja, el hechicero y el moscardón”?

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Es la historia de un pequeño mago que, por culpa de un hechizo, se ve obligado a revelar todos sus trucos. Tal vez creas que me inspiró el furor generado por las historias de Harry Potter, pero no. Resulta que yo hago magia desde los siete años, siempre me fascinó el proceso creativo que implica el desarrollo de un juego mágico desde su gestación hasta la presentación en público, y si bien soy mago aficionado, me las arreglo para sorprender cada tanto a unos cuantos. Todavía recuerdo los periódicos viajes en subte al centro, junto a mi abuela Julia, con la intención de comprar algunos trucos en la casa más famosa de aquellas épocas. ¡Cuánta ansiedad! ¡Cómo corría para llegar primero y ver la vidriera! Qué hermosa abuela.

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Décadas más tarde, cuando se presenta la oportunidad de publicar mis textos, comienzo a pensar, haciendo honor a mi pasado, en editar un libro de magia. Al mismo tiempo, recordé que mi sobrino Tomás, cuando era chico y quería ser mago como el tío, había inventado su nombre artístico y lo repetía a cada rato: “¡Bambini!”, decía. Bastó juntar las partes y la historia apareció sola, sin necesidad de decir “¡Abracadabra!”.

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Docentes25 Jun 2008 09:34 am

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Días atrás, tuve la oportunidad de acceder a las palabras que Ruth Chackiel, docente y amiga de este espacio, pronunció en su escuela con motivo de celebrarse en todo el país el Día de la Bandera. Su mensaje me pareció tan oportuno y distinto a los aburridos y predecibles discursos que debía escuchar en mi niñez, y que aún hoy se escuchan, que me dieron ganas de compartirlo con vos.

DISCURSO DEL DIA DE LA BANDERA*

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Hubo hombres y mujeres que imaginaron un pedazo de tierra donde ser libres, sujetos capaces de cumplir todos los sueños cueste lo que cueste.

Hubo hombres y mujeres que hoy son calles o monumentos, que son recuerdos y olvidos como Belgrano al que hoy recordamos. Personas que no actuaron solas, que necesitaron otras gentes que acompañaran sus ideas y ayudaran a concretarlas. Eso fue hace 200 años y hoy la escuela es la encargada de reeditar ese compromiso pero teniendo en cuenta los nuevos tiempos que corren.

Por eso pensamos que era necesario dar un giro a esta promesa de lealtad a la bandera que hoy se producirá aquí con los chicos y chicas de 4º grado, buscando nuevos sentidos que convoquen a nuestros alumnos y comprometerlos sinceramente conduciéndolos por un camino de comprensión de sus acciones.

Les proponemos entonces pensar este momento como un nuevo ingreso a la sociedad, el abrir las puertas para que las niñas y los niños comiencen su tarea futura de ciudadanos activos. Queremos generar conciencias en nuestros alumnos que les permitan actuar con sentido y tenemos que ofrecerles aumentar su potencia de actuar, que no se resignen a que les pasen cosas, sino que sean actores.

Hoy estamos ante los poderes que monopolizan la palabra, y se ve claramente en el ámbito de los medios de comunicación. Contra eso luchamos para lograr la pluralidad de la palabra, que un pensamiento único deje de ser el sentido que nos guie y que todos podamos tener una voz que sea escuchada.

Vivimos una crisis de la modernidad, una crisis de las formas mismas de pensar.

Los valores están en crisis pero no porque haya ausencia de ellos, sino porque hay muchos valores dispersos entre nosotros. Cada uno tiene sus propios valores y cree que son los más importantes, los que se deben sostener.

Para superar esta crisis debemos pensar que no importa la dispersión de valores, mientras haya un acuerdo en principios básicos de convivencia. Debemos respetar los valores de todos siendo tolerantes con ellos porque de eso se trata la convivencia, de preservar la tolerancia. Pero esa tolerancia debe ir unida a un verdadero interés por el otro, por preocuparse y querer aprender del otro. Si no hay intercambio no hay sociedad.

Y en la escuela se trata de que los adultos toleremos las nuevas formas de expresión que traen los jóvenes, que permitamos cambiar las prácticas para resignificar las acciones como es el caso de la promesa de la bandera, que agiornemos la forma de honrar a la patria honrando a la vida por sobre todas las cosas, trabajando para ser ciudadanos libres, justos y autónomos.

Y aquí cabe preguntarnos ¿cómo vamos a aprender que la libertad es también justicia e igualdad y que la igualdad no es otra cosa que el profundo respeto por la libertad, si no desocultamos el problema de que la libertad y la igualdad solo se reconcilian en la solidaridad? Seguramente esta pregunta se responde reconstruyendo el espacio de lo público, y ese es el espacio que está brindando la escuela. Pero no es simplemente lo público el lugar donde tenemos que respetar la diferencia de valores, sino donde tenemos que aprender a valorar lo común.

Cuando contamos una historia siempre estamos volviendo a renovar el significado de ella. Hoy no somos los mismos que mañana porque nos pasan cosas diferentes, o porque cuando relatamos omitimos algunas partes o agregamos otras. Por eso no debemos dejar de contar nuestra historia, porque siempre se resignifica, siempre cambia según diferentes situaciones que vamos viviendo.

Por otra parte no olvidemos que la memoria es abrir siempre de nuevo el pasado, es poder resignificarlo como alternativa para el presente, es encontrar las huellas del otro en sí mismo para poder justamente abrirse al otro que interpela.

Es difícil ser justo sin memoria sencillamente, porque no se reconocen ni los sabores, ni los olores, ni las formas del otro.

Por último y para terminar quiero traer una pregunta que un profesor mío siempre se hace. Cullen se pregunta: “¿Educamos hoy, en esta crisis de valores, para construir sujetos que sepan cargar valores que otros les imponen, disciplinándolos por el miedo y la culpa? ¿Educamos para construir sujetos que sepan negar valores que otros les imponen disciplinándolos para que vivan solos y construyan cada uno su desierto, en el ciberespacio o en el espacio de la desocupación, de la miseria y de la exclusión? ¿O queremos construir sujetos que sepan crear jugando con otros valores nuevos porque se animan a poner en común el poder, la información y la riqueza?”.

Tomemos la palabra, animémonos a pensar, dejemos que se tome la palabra, que circule la palabra, porque la palabra reúne, y si no la congelamos, seguramente se abrirá una esperanza y una alternativa.

* Este marco teórico es tomado integramente de diferentes escritos del Profesor Carlos Cullen, a quien siempre estaré agradecida por sus enseñanzas.

RUTH CHACKIEL
Profesora de Enseñanza Primaria
Especialista en Ciencias Sociales con mención en Curriculum y prácticas escolares en contexto

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