Hoy se recuerda en todo el país la silenciosa labor que desarrollan aquellos que tanto hacen por el libro como producto cultural, en su doble función de custodios de las obras y administradores/facilitadores de las mismas.

Parece que en la edición del jueves 13 de septiembre de 1810, la Gazeta de Buenos Aires publicó un artículo que, bajo el título “Educación”, informaba que la Junta había resuelto formar una Biblioteca Pública en Buenos Aires. Firmado por un tal “Veritas”, algunos historiadores creen que detrás de ese seudónimo estaba la figura de Mariano Moreno, mientras que otros refieren a Manuel Belgrano. La cuestión es que, en el mismo artículo, también se menciona al Dr. Saturnino Segurola y al Rvdo. Fray Cayetano Rodriguez como los primeros bibliotecarios oficiales de la nueva era de la independencia de la República. La Biblioteca comenzó a funcionar en un edificio de cinco habitaciones en donde hoy cruzan las calles Moreno y Perú.

Teniendo en cuenta entonces lo antes mencionado, en el año 1942, el Congreso de Bibliotecarios reunido en Santiago del Estero, decide establecer cada 13 de septiembre como el Día del Bibliotecario.

Vaya desde este humilde espacio nuestro homenaje, nuestro agradecimiento, y un fuerte abrazo de oso para todos los amigos bibliotecarios del país, que disfrutan del olor a libro más que del perfume de una flor.

¡Felicidades! ¡¡Hic!!

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