Cómo hacemos para que los chicos lean: guía práctica para padres. Décima octava entrega.
Por Silvia Finder Gam
Entre el cielo y el suelo.
Tengo diariamente largos viajes en colectivo. Siempre trato (cuando hay lugar) de sentarme del lado de la ventanilla. Desde hace bastante tiempo, me fascina esa ciudad que no miramos, la que está arriba, al final de los edificios. En esa parte en la que el cemento besa el cielo.
Cuando miro a los hombres y mujeres caminando, observo que miran muy atentamente el suelo. Caminan muy rápido.
¿Tendremos los humanos de la ciudad la noción de cielo?
Volviendo a lo que no vemos: es maravilloso observar cómo, con qué belleza estética, con qué gusto refinado y bellísimas sorpresas nos encontramos cuando nuestros ojos se elevan ( como cuando accedemos a un buen libro). Los edificios más antiguos tienen finales insólitos: cúpulas imponentes, glorietas simples y llenas de plantas, figuras increíbles, llenas de belleza y que en sí mismas forman obras de arte. Arquitectura perfecta. Algunas con una simple línea recta nos marcan un final armónico. Sin embargo, algunos edificios más modernos y otros no tanto finalizan como si quien los hubiera construido, tuviera una gran bronca, como si le hubiese dado rabia el tener que finalizar su obra. Algunos, han agregado en las terrazas, ladrillos extras para formar otra habitación sin contemplar ni lo estético ni lo ético (porque eso no está permitido, generalmente).
Miro hacia arriba y sueño. Miro hacia arriba y pienso.
Nuestras ciudades son tan paradójicas como lo que le ha sucedido al ser humano con la lectura. Se ha dejado de mirar hacia arriba, (¿tendremos miedo al vuelo que nos facilita la literatura?) ¿sólo se lo permiten los niños? Ellos se pierden observando el vuelo de un pájaro, una nube que cambia de formas, las hojas de los árboles que se desprenden en otoño… Cuando se acercan al sector infanto-juvenil de alguna librería, revuelven, disfrutan, se pierden entre los olores, los colores, las formas y algunos sonidos que provienen de los libros.
Tengo la experiencia de cuatro años de trabajo en un lugar tan atípico como un paseo de compras. Allí cuento cuentos y luego los llevo a una librería y les muestro las posibilidades que tienen de leer. Muchos adultos desconocen que también los chicos tienen la posibilidad de quedarse en ese sector y mirar los libros.
Trato de formar lectores-electores, o sea que sepan elegir lo que les gusta. Y sigo viendo todavía que muchas personas aún no descubrieron que se puede mirar para arriba y que allí, hay otra ciudad (paradójicamente, el sector infantil de las librerías casi siempre está más elevado).
Con un vuelo de mariposa y estrellas de deseos los espero en el próximo viaje.
SFG
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Querida Silvia,que hermoso lo que decis,aca mas en el campo el cielo es la compañia perfecta de los dias,hay noches de luna que con mi perra miramos fascinadas y que bello sentir que uno hace algo para hacer mas lectores electores,libres,,,estamos por inaugurar el Rincon de lectura en la Biblioteca con algunas dificultades pero con una felicidad inmensa porque los chicos tendran los libros a mano y podran elegir,un beso lleno de estrellas fugaces para que pidan un deseo,un beso y hasta siempre