Este cuento de los escritores Patricio Pérez y Octavio Quispe Laime, ambos de nueve años, habla de manera original y divertida sobre la posibilidad y el valor de la amistad entre personas muy diferentes. ¡No dejes de leerlo!

El gigante y el enano
Por Patricio Pérez y Octavio Quispe Laime

Hace mucho mucho tiempo, en una tierra muy, muy lejana, había un enano al que se le dio la idea de ir a la tierra de gigantes que sólo estaba a 10 kilómetros de su pueblo. Y lo hizo…

El, muy cansado, no se rindió y cuando llegó con su armadura, su capa y su espada fue directamente al castillo del rey para derrotarlo y ser el rey de esa tierra. Pero entonces, de apurado, se chocó con el dedo gordo de un gigante.

- Perdone, perdone -dijo el pobre enanito, pero el gigante lo único que hizo fue gruñirle así: grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr…

Mientras, en una plantita recién plantada, estaba el Hada Ermelinda mirando qué mal se portaba el gigante. Pero el enano, al ser pequeño y ágil, pasó sin problema por entre los tobillos del gigante; mientras el enanito se iba el hada aprovechó y se hizo un poco mas alta con su magia y le dijo al gigante:

- Qué mal que te portaste, gigante mal educado. Cómo vas a intentar aplastar al enanito, no ves que no importa la altura, aunque él es tan pequeño pueden ser amigos.

El gigante se sintió muy mal por lo que hizo, entonces se sentó, lo reflexionó y se dio cuenta de que debía ir a ayudar al enanito. Mientras tanto el enanito se encontraba en graves aprietos porque una tribu de monos chimpancés con tres ojos y cuatro brazos lo habían capturado. En ese momento se largó a llover con todo y la lluvia arrasó con todo el pueblo de los enanitos. Mientras, el gigante estaba a 32 pasotes de la tribu de monos. Entonces, cuando el enanito estaba a punto de estar rostizado y crujiente como una papa frita, pasó lo inesperado: ¡el gigante salvó al enanito sólo pegando un rugido espectacular!

Pero… algunos monos no se asustaron y enrollaron sus piernas muy pero muy fuerte, tan fuerte que el gigante cayó como una muralla de maderitas (cuando le sacás la maderita de abajo); el gigante era tan, tan alto, que al caer su cuerpo no pudo aguantar y el gigante murió salvando la vida del enanito. El enanito se puso muy, muy triste, y empezó a llorar, pero en ese momento… plinnnnnnnnnn, apareció el hada y le dio la oportunidad al enanito de poder pedir un deseo. Cuando el enanito iba a pedir su deseo el hada le dijo:

- Tienes tres opciones, una es pedir ser el rey de esta tierra, otra es pedir mucha pero mucha fortuna y otra es pedir que el gigante pueda revivir.

Pero al enanito no le importaba tanta fortuna, no, le importaba que su amigo gigante volviera. Entonces enseguida, respondió que quería que el gigante volviera a vivir y el hada le concedió el deseo… Entonces el gigante y el enano lucharon contra el rey y lograron vencerlo. Entonces el enano le dio el trono al gigante.

¿Se acuerdan del pueblito del enanito, que había quedado destruido? Bueno, el gigante le debía un favor al enano entonces le dijo a toda la tierra de gigantes que ayudaran a reconstruir el pueblito del enanito.
FIN

Enviar este artículo por e-mail Enviar este artículo por e-mail